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Guia de Madrid - Arte y cultura de Madrid

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Guias Urbanas
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Arte y cultura

Eventos culturales

A finales de mayo y principios de junio, se celebra cada año en los Jardines del Retiro, la Feria del Libro de Madrid, que comenzó su andadura en tiempos de la Segunda República, en 1933.

Madrid en la Literatura, la Música y el Cine

El Quijote (1605), impreso en la Calle de Atocha por Juan de la Cuesta. La actividad editorial de Madrid ha sido muy notable desde la instalación de la Corte hasta el presente.

Aunque no son pocas las referencias a Madrid en la literatura medieval, e incluso hay célebres madrileños en ella, como Ruy González de Clavijo, es desde la literatura del siglo de Oro cuando las referencias a Madrid son muy abundantes, bien por ser el escenario de obras literarias o aparecer en sus títulos (El Acero de Madrid o Las Ferias de Madrid, de Lope de Vega) o bien por referirse en concreto a la villa, sus costumbres y moradores, entre los que se encontraban los propios Cervantes, Lope de Vega (él mismo natural de Madrid), Quevedo, Góngora (inquilino y enemigo mortal de aquél, que se dio el gusto de desahuciarle). Las calles entre Atocha y la Carrera de San Jerónimo concentran la mayor parte de los lugares de vida y enterramiento de estos genios, incluyendo el local donde se imprimió el Quijote, y son conocidas como Barrio de las Letras o Barrio de Las Musas (a no confundir con el homónimo situado en San Blas). Dos corrales de comedias (el Corral del Príncipe, precedente del Teatro Español, y el de los Caños del Peral, precedente del Teatro de la Ópera de Madrid) se repartían la audiencia popular, rivalizando en estrenar a Tirso de Molina o a Calderón de la Barca (ambos madrileños). El siglo XVIII significó una decadencia de la calidad de la literatura, incluida la escénica, aunque el público madrileño se deleitaba con los sainetes de Ramón de la Cruz, de ambiente castizo (uno de los cuales acuñó el término Manolo), o las más intelectuales producciones de los Moratín (padre e hijo).

Madrid, castillo famoso
que al rey moro alivia el miedo...
Nicolás Fernández de Moratín, Fiesta de toros en Madrid, en quintillas.

Más brillantez tuvo la escena musical, en que aparte de los nacionales, figuras extranjeras como el castrato Farinelli y el compositor Luigi Boccherini, que llegó a identificarse lo suficiente con la ciudad como para producir la celebérrima Ritirata de Madrid.

El romanticismo madrileño del siglo XIX tiene en el madrileño Mariano José de Larra su principal exponente. Su suicidio y entierro (con lectura de epitafio por José Zorrilla incluida) sólo se entienden en el contexto y ambiente que refleja a la perfección el Museo Romántico. Con autores como Francisco Asenjo Barbieri, Federico Chueca y Tomás Bretón se desarrolla un género dramático musical autóctono, de ambiente popular y costumbrista: la zarzuela, de la que Madrid es capital mundial, especializándose en ella la programación del Teatro de la Zarzuela o del Teatro Apolo. El ambiente costumbrista madrileño también produjo comedias de mucho éxito de público, como las del alicantino Carlos Arniches, que más que reflejar el habla popular, la exageraba hasta un punto paródico que, curiosamente, terminó siendo imitado por los hablantes reales.

Palacio de la Prensa, Gran Vía a la altura de la Plaza del Callao, Pedro Muguruza Otaño (1925-1929). Se construyó como edificio multifuncional, a imitación del urbanismo y arquitectura norteamericanas, donde aparte de la sede social de la Asociación de la Prensa de Madrid (actividad de enorme importancia, véase Historia de la prensa en España), existía un café concierto, una enorme sala de cine con 1840 localidades (que sigue existiendo, convertida en multicines desde 1991), viviendas de alquiler y oficinas. La primera película proyectada fue El destino de la Carne. El extraño diseño del patio de butacas exigía que se accediera a él en ascensor, característica que se eliminó en 1941 (reforma de Enrique López-Izquierdo). Los cines y demás locales comerciales de la Gran Vía han sufrido diversas vicisitudes desde su primitivo diseño, y han sido objeto de un reciente plan de recuperación de su estética original. Actualmente muchos de ellos se han reformado para acoger espectáculos dramático-musicales, con lo que el tramo de la calle entre Callao y Plaza de España se ha convertido en un pequeño Broadway. Otros comercios tradicionales de la zona eran y siguen siendo las librerías, como la Casa del Libro de la Editorial Espasa-Calpe y las pequeñas librerías de la calle Libreros, especializadas en libros de segunda mano y libros de texto, y las tiendas de discos. En 1991 se hizo una nueva reforma convirtiéndolo en un cine multisalas.

Finalizado el siglo, el canario Galdós reflejará en sus Episodios Nacionales muchos hechos ocurridos en Madrid, y en otras novelas atrapará el ambiente de las distintas clases sociales (Fortunata y Jacinta, Miau, Misericordia). Es el momento (1896) en que Alexandre Promio, un camarógrafo de la empresa Lumière llega a Madrid y toma las primeras películas, en que aparece la Puerta del Sol. A comienzos del siglo XX, posiblemente sea el esperpento de Valle Inclán (Luces de Bohemia, un viaje nocturno de un poeta ciego por un sórdido Madrid) el que mejor refleje la realidad de la villa. En un célebre pasaje, se cita a los espejos deformantes del callejón del Gato como inspiración de esa visión, que también se ha comparado con la estética del pintor José Gutiérrez Solana o la del Ramón Gómez de la Serna (tan famoso por su obra como por sus jugosa tertulia en el Café Pombo). Un contraste literario sería la visión realista de Pío Baroja en su trilogía La lucha por la vida (El árbol de la ciencia, Mala hierba, Aurora roja) o la de Arturo Barea (La forja de un rebelde). La generación de 1927 tuvo uno de sus lugares de reunión en la Residencia de Estudiantes, donde pudieron entrar en contacto Federico García Lorca, Salvador Dalí y Luis Buñuel. No es exagerado hablar de Edad de Plata. Pero poco más tarde, los poetas que «ganara quien la ganase» perdieron la guerra, estuvieron en los dos frentes, tocando «geográficamente» sufrir la represión del bando republicano en Madrid a literatos como Enrique Jardiel Poncela o Pedro Muñoz Seca (que fue fusilado); y cantar la resistencia del «Rompeolas de las cincuenta provincias españolas» a Antonio Machado

¡Madrid, Madrid; qué bien tu nombre suena,
rompeolas de todas las Españas!
La tierra se desgarra, el cielo truena,
tú sonríes con plomo en las entrañas.

La «victoria» llevó al exilio (interior o exterior) a buena parte de los supervivientes. En Madrid quedaron Vicente Aleixandre o Gerardo Diego, según éste en una ciudad de «algo más de un millón de cadáveres». Los entierros de José Ortega y Gasset y de Pío Baroja, cuyo incómodo silencio difícilmente podía entenderse como justificación del régimen franquista, fueron significativamente los dos actos culturales más trascendentes de una época sombría. En el bando triunfador no veían las cosas mucho más alegres, como demostró La colmena de Camilo José Cela o la película Surcos, de José Antonio Nieves Conde, que denunciaba desde una ideología falangista la corrupción que la ciudad ejercía sobre una familia de emigrantes campesinos. La generación de los cincuenta insistió en los tintes sombríos (La taberna fantástica de Alfonso Sastre, ambientada en el Arroyo de Abroñigal, hoy M-30; El Jarama de Rafael Sánchez Ferlosio, que narra el paso del tiempo de unos jóvenes madrileños que van a refrescarse a las riberas de ese río; o Tiempo de silencio de Luis Martín-Santos, que recorre Madrid entero, desde el Centro Superior de Investigaciones Científicas, el Ateneo y las mansiones aristocráticas hasta los prostíbulos, las verbenas populares y las chabolas). La cinematografía que retrata el Madrid de la época contaba con productos de evasión de gran consumo, que propagaban valores tradicionales con tintes más o menos edulcorados, como en las películas de Rafael J. Salvia (Manolo, guardia urbano; Las chicas de la Cruz Roja, La gran familia, ésta codirigida por Fernando Palacios). Otra de mayor altura estética y compromiso social enmascarado en el humor negro puede verse en Luis García Berlanga (Una pareja feliz, El verdugo), Edgar Neville (Domingo de Carnaval y El último caballo) o Marco Ferreri (El pisito y El cochecito). La escena madrileña, al mismo tiempo que recoge la última época del género ínfimo (el cuplé y la revista musical, estrechamente sometidos a censura), representa las obras de tinte pesimista de Antonio Buero Vallejo, desde Historia de una escalera (1949) y otras ambientadas en Madrid (La detonación, en la época de Larra, Un soñador para un pueblo, en la de Esquilache).

El color gris posiblemente no se despejó del ambiente artístico hasta el estallido de la movida madrileña entre finales de los setenta y comienzos de los ochenta. Las películas de Pedro Almodóvar y la denominada nueva comedia madrileña (Fernando Colomo) reflejan un Madrid definitivamente superador del de Muerte de un ciclista de Juan Antonio Bardem veinte años antes. A finales de los 80 y principios de los 90 los estertores de la movida dejaron paso a una degradación urbana generalizada, a causa del auge de la heroína, que se hizo sentir en Chueca (hoy barrio de abierta presencia gay), Villaverde, San Blas o Vallecas y poblados marginales adyacentes. Algo de todo esto trasciende en la canción Pongamos que hablo de Madrid de Joaquín Sabina o en las películas El día de la Bestia (1995) y en clave de humor, Torrente (1998), donde el concepto de caspa —vocablo muy madrileño que designa algo en decadencia y rancio, ya sea mentalidad, moda o ambiente— cobra pleno significado. La historia entera se refleja en un minuto en ¡Mírala!, La Puerta de Alcalá cantada por Víctor Manuel y Ana Belén.

Museos

Madrid cuenta con importantes pinacotecas, las cuales constituyen una de las principales atracciones turísticas de la ciudad. El llamado Triángulo del Arte concentra próximos uno de otro, tres centros de referencia: el Museo del Prado, el Thyssen-Bornemisza, y el Museo Reina Sofía:

  • El Museo del Prado es una de las más importantes pinacotecas del mundo; se dice que no es la más completa, pero sí la más rica por la acumulación de obras maestras. Su colección se centra en pintura anterior al siglo XX, especialmente italiana, española y flamenca. Algunas de las obras más representativas que contiene son Las Meninas, La fragua de Vulcano o El triunfo de Baco, de Velázquez; La maja desnuda, La vendimia o La carga de los mamelucos, de Goya; Las tres Gracias de Rubens; el Autorretrato de Durero; el Caballero de la mano en el pecho de El Greco; el Descendimiento de Roger van der Weyden; El Jardín de las Delicias de El Bosco; Carlos V en Mühlberg, de Tiziano... además de una notabilísima colección de escultura con obras clásicas grecorromanas, renacentistas y de otros periodos.
  • El Museo Thyssen-Bornemisza representa una de las mayores colecciones privadas de arte del mundo. Tiene organizadas sus colecciones de forma cronológica, de forma que comienza en el Renacimiento y concluye en el siglo XX. En la segunda planta se hace un recorrido por el ciclo del Renacimiento y del Clasicismo, el Quattrocento italiano, ejemplos de maestros italianos, alemanes y holandeses del siglo XVI como Jan Van Eyck, Alberto Durero y Hans Holbein; y finalmente una galería dedicada a Tiziano, Tintoretto, Bassano, El Greco, Bernini y Caravaggio, entre otros. En la primera planta se muestra la colección de pintura holandesa, desde Frans Hals a Max Beckmann; con muestras de Realismo, Rococó, Neoclasicismo, Romanticismo y movimientos impresionistas. La planta baja reúne obras del siglo XX, desde el cubismo y las primeras vanguardias, hasta el Pop Art. Destacan algunas obras maestras contemporáneas de Picasso, Piet Mondrian, Marc Chagall o Edward Hopper.
  • El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía es el museo nacional español de arte del siglo XX. Cuenta con colecciones de Pablo Picasso y Salvador Dalí. La obra más conocida del museo es el Guernica. También posee obras de Juan Gris, Joan Miró, Julio González, Eduardo Chillida, Pablo Palazuelo, Antoni Tàpies, Pablo Gargallo, Lucio Muñoz, Luis Gordillo, Jorge Oteiza, Ouka Lele y José Luis Gutiérrez Solana, entre otros. Alberga además una biblioteca de acceso libre especializada en arte, cuyos fondos ascienden a más de 100.000 libros, 3.500 grabaciones sonoras y cerca de 1.000 vídeos.

Otros centros relevantes son:

  • El Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando: en su colección permanente contiene una gran colección de obras, especialmente del arte español, italiano y flamenco de los siglos XVIII y XIX. Algunos autores representados son Goya, quien además fue miembro de la academia, Murillo, José de Madrazo, Federico de Madrazo, Giovanni Bellini, Arcimboldo, Correggio, Leandro Bassano, Zurbarán o Vicente López.
  • El Museo Arqueológico Nacional contiene muestras de arte desde la prehistoria hasta el siglo XIX, especialmente de la península Ibérica, distribuidas en 3 plantas. Algunas de sus obras más representativas son la Dama de Elche, la Dama de Baza, la Dama de Ibiza, el Tesoro de Guarrazar, el ábaco neperiano, el Monumento funerario de Pozo Moro, una muestra de Mosaicos romanos, el Sepulcro de Doña Constanza de Castilla. Además, el museo cuenta con una reproducción del techo de los policromos de la cueva de Altamira en el jardín exterior.
  • El Monasterio de las Descalzas Reales: el monasterio cuenta con un museo con una importante colección de pinturas, esculturas, tapices y herrería donados a la orden durante el reinado de Carlos I y Felipe II. Contiene obras de Tiziano, Rubens y Zurbarán. Contiene además el sepulcro de la emperatriz María de Austria, obra de Crescenci, y esculturas de Juan de Mena.
  • El Museo de América: especialmente dedicado al arte del continente americano, especialmente centrado en la América precolombina, la etnografía y el arte colonial.
  • El Museo Nacional de Antropología: dedicado a ofrecer una visión global de las distintas culturas existentes en el planeta: con objetos y restos humanos procedentes de todo el mundo. Destacan los de la propia España, como la momia guanche de Tenerife, y los procedentes de Filipinas e Iberoamérica, como las cabezas humanas reducidas de Ecuador.
  • El Museo Sorolla: contiene la gran mayoría de las obras del artista, siendo la mayor colección que se conserva de su pintura y dibujo. Además ha desarrollado las colecciones de escultura, cerámica, joyería y fotografía, que poseía el autor, así como el archivo de la correspondencia del pintor.
  • El Museo Lázaro Galdiano: fundación privada que cuenta con todo tipo de objetos e instrumentos de artesanía y orfebrería histórica así como colecciones de pintura, escultura y dibujo, con obras de autores como Velázquez o Murillo.
  • El Museo Nacional de Ciencias Naturales: con más de 6 millones de especímenes, ofrece exposiciones dedicadas a la divulgación de las Ciencias Naturales: Biología (evolución, ecología), Geología (rocas, minerales) y Paleontología (fósiles). Destacan ejemplares históricos, como el megaterio (llegado a Madrid desde la Argentina en 1789), el diplodoco (una réplica de dinosaurio regalada por el millonario estadounidense Carnegie al rey Alfonso XIII) o los magníficos dioramas de aves y mamíferos preparados por los hermanos Benedito, taxidermistas del Museo durante las primeras décadas del siglo XX.

Parques y jardines

Madrid es una de las ciudades europeas con mayor proporción de zonas verdes por habitante, concretamente 70 m² frente a los 20 m² de media en Europa. Además, con cerca de 300.000 árboles, es la segunda ciudad del mundo en número de estos en las calles y paseos, sólo superada por Tokio. Dos de los tres parques regionales existentes en la Comunidad de Madrid protegen porciones del municipio de Madrid. Más de la cuarta parte de su término se encuentra protegido a través del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, donde se incluyen el Monte de El Pardo y el Soto de Viñuelas, espacios naturales situados al noroeste y norte del casco urbano, respectivamente. Al sur del mismo, quedan protegidas 783 ha dentro del Parque Regional del Sureste.

  • El Parque del Retiro: situados en pleno centro de la ciudad, y con 118 hectáreas, los Jardines del Retiro son uno de los lugares más significativos de Madrid. Cuentan en su interior con numerosos monumentos y lugares de interés, como son el Palacio de Cristal, la Puerta de España, desde la calle Alfonso XII, La rosaleda, el estanque y gran cantidad de fuentes.
  • La Casa de Campo: ubicada en el distrito de Moncloa-Aravaca y con una extensión de 1.722,60 ha, la Casa de Campo es el verdadero pulmón de Madrid. Tal es su tamaño que en su interior se encuentran situados el Parque de Atracciones de Madrid, el Parque zoológico de Madrid, o el Teleférico que conecta con el Parque del Oeste. Históricamente perteneciente a la Casa Real, la proclamación de la Segunda República significó su entrega al pueblo de Madrid en 1931, abriéndose por primera vez este parque forestal al disfrute de los madrileños.
  • El Parque del Oeste: está situado entre la carretera de La Coruña, la Ciudad Universitaria y la zona de Moncloa. Tiene una superficie de 98,60 ha y contiene especies como cedros del Líbano, chopos, tilos y hayas. Además, cada año, se celebra en el parque el Concurso Internacional de Rosas Nuevas de la Villa de Madrid.
  • El Parque del Capricho: se encuentra en la Alameda de Osuna, al noreste de la ciudad, y cuenta con una superficie de 14 ha. Está considerado uno de los parques más bellos de la ciudad. De sus rincones destacan la plaza del Capricho, el Palacio, el estanque, la plaza de los Emperadores, o la fuente de los Delfines y de las Ranas.
  • El Real Jardín Botánico: está situado junto a la pinacoteca del Museo del Prado. Tiene cuatro terrazas escalonadas, la terraza de los Cuadros, la de las Escuelas Botánicas, la del Plano de la Flor y la de los Laureles, que contienen plantas de América y del Pacífico, además de plantas europeas.
  • Parque Juan Carlos I: con 220 ha, el Parque Juan Carlos I es uno de los mayores de la ciudad. Alberga el recinto ferial IFEMA, donde se celebran algunas de las exposiciones anuales más importantes de Europa tales como el SIMO. Además, destaca el llamado Jardín de las Tres Culturas, que contiene tres zonas ajardinadas que representan a las culturas cristiana, judía y musulmana.
  • La Dehesa de la Villa: situada al noroeste de la ciudad de Madrid, su principal característica es que mantiene su condición de bosque, estando en su mayor parte sin ajardinar. El árbol más común de la dehesa es el pino, de los que hay seis especies, principalmente piñoneros y carrascos. Entre éstos se encuentran otras muchas especies como encinas, acacias o cipreses. Las aves más comunes son, como en el resto de la ciudad, palomas, gorriones y urracas. Otras especies que se ven habitualmente son la abubilla, el pico picapinos o el petirrojo.
  • El Parque de Enrique Tierno Galván: ubicado en el distrito de Arganzuela, posee una superficie de 45 ha y se encuentra situado el sur de la antigua estación de ferrocarril de Delicias, ahora Museo del Ferrocarril y que posee una bella estampa de la época. La zona en la que se encuentra enclavado el parque es conocida como el «Cerro de la Plata».

Vida nocturna

Madrid es particularmente conocida por su vida nocturna y sus discotecas.En el distrito centro, son varias las zonas tradicionalmente orientadas a la concentración de locales de diversión, principalmente el entorno de la plaza de Santa Ana, en el llamado «Barrio de las Letras», y los barrios de Malasaña, alrededor de la plaza Dos de Mayo, La Latina, Lavapiés, y Chueca, próximo a la calle Gran Vía, caracterizado por la numerosa oferta orientada al público gay y que en 2007 fue sede de festival Europride 2007 que vino a reconocer internacionalmente el éxito en años anteriores de las celebraciones multitudinarias del día del orgullo gay.

Gastronomía

La gastronomía tradicional de Madrid se engloba dentro de la cocina española en general y en particular, de la gastronomía castellana de la cual conserva en algunos platos y preparados las características culinarias heredadas de los tiempos de la instalación de la corte de Felipe II: el cocido madrileño, los callos a la madrileña, la sopa de ajo, la casquería en general y postres como las rosquillas tontas y listas, los huesos de santo o las torrijas madrileñas.

Con frecuencia, el aroma típico de la cocina madrileña se impregna de las propiedades fritura en aceite vegetal como se comprueba en los preparados populares de bares, restaurantes y otros establecimientos en la ciudad: los churros, la tortilla de patatas, los bocadillos de calamares servidos en los bares de la Plaza Mayor, las patatas bravas, los chopitos o las gallinejas.

Tras la caída del Franquismo y el cambio de los hábitos de consumo han proliferado los establecimientos multinacionales de comida rápida así como de cómida «étnica», como es el caso de los conocidos Kebab.

El auge de la inmigración a comienzos del siglo XXI, ha contribuido a la introducción de las gastronomías representativas de los distintos grupos culturales que se han asentado en la ciudad. Así se han desarrollado algunas como la gastronomía china, ecuatoriana y rumana.

Fiestas locales de Madrid

  • 15 de mayo, fiestas de San Isidro Labrador, santo patrón de Madrid.
  • 13 de junio, San Antonio de la Florida.
  • 16 de julio , fiestas de Nuestra Señora del Carmen, patrona de los distritos de Puente de Vallecas y Chamberí
  • 15 de agosto, fiestas de la Virgen de la Paloma, patrona popular de Madrid y patrona de los distritos Centro y Arganzuela.
  • 7 de agosto, San Cayetano, patrón del barrio de Cascorro.
  • 10 de agosto, San Lorenzo, patrón del barrio de Lavapiés.
  • 12 de octubre, Virgen del Pilar, patrona del barrio de Salamanca.
  • 9 de noviembre, fiestas de Virgen de la Almudena, patrona de Madrid.


 

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