Alivio del estrés y la ansiedad: La estimulación nerviosa reduce los niveles de cortisol y libera endorfinas, promoviendo una sensación inmediata de calma.
Estabilidad emocional: Equilibra los sistemas nerviosos simpático y parasimpático, lo que ayuda a mejorar el estado de ánimo y la vitalidad.
Acompañamiento en procesos difíciles: Se utiliza como terapia complementaria en casos de duelos o ataques de pánico para armonizar el sistema glandular.